Superman returns (2006) Bryan Singer

Si hace ya varios días dediqué en esta web un extenso post a “Batman vuelve” (“Batman returns”), en esta nueva entrada nos centraremos en otro “returns”, este más reciente empero, y dedicado al otro gran icono de la editorial DC Cómics: Superman.

Superman retuns imax poster

Creo que no pecar de exagerado al afirmar que “Superman returns”, hasta el momento de su estreno, se convirtió posiblemente en el film de superhéroes más deseado por los fans del género de medio mundo. No en vano, la última incursión cinematográfica de Superman, de la mano del gran y malogrado Christopher Reeve, se remontaba nada menos que diecinueve años atrás, con la decepcionante -a pesar de sus buenas intenciones- “Superman IV: en busca de la paz”. A partir de ese momento y durante las dos décadas siguientes comienza para el Hombre de Acero una vertiginosa espiral de vicisitudes en lo que respecta a una nueva adaptación que relance al personaje y lo devuelva a la grandeza que le supo imprimir el film original de Donner. Así, en todos esos años no cejan de circular rumores sobre un nuevo proyecto, con o sin la intervención de Reeve, y conforme nos acercamos al nuevo milenio, incluso parece seguro que por fin Superman tendrá nueva versión fílmica de la mano del artífice de “Batman, el film”, Tim Burton, y con Nicolas Cage en el papel principal. El guión corre a cargo de Kevin Smith, pero por cuestiones sólo conocidas entre los directivos de la Warner de entonces -y algún otro dato que el mismo Smith proporciona en un genial monólogo en el que habla del frustrado proyecto- la película no llega a realizarse a pesar de la importante inversión realizada ya por la major… Y quizás fuera mejor así.

No obstante (y por suerte), la idea de relanzar al primer superhéroe en el cine no es abandonada en ningún momento por la Warner, que se fija en el joven promotor de otra de las más celebradas adaptaciones cinematográficas de un cómic de superhéroes, en esta ocasión de la competencia: los X-Men. Los conocidos mutantes, bajo la batuta de un inspiradísimo Bryan Singer, desembarcan en los cines en las postrimerías del siglo XX, consiguiendo un éxito apabullante (a pesar de que no le faltan detractores que juzgan de poco fidedigna la película) hasta el punto de convertirse la susodicha cinta en el genuino pilar de lo que ahora conocemos como Marvel Studios. A pesar de las licencias que Singer se permite, lo cierto es que el film goza de una frescura enorme y un tratamiento indiscutible, creando un perfecto equilibrio de personajes y una historia adictiva… Algo así a lo que hizo Donner con su “Superman, the Movie”. Precisamente la mujer de este, Lauren Shuler Donner, fue una de las productoras del film de Singer y de sus secuelas, de modo que resulta casi profético el hecho de que fuera el responsable de “Sospechosos habituales” el encargado de que volviéramos a ver a Superman volando en la gran pantalla.

Warner entra en contacto con Singer para que coja las riendas del proyecto de Superman, que este asume con gusto en detrimento de “sus” mutantes, cuya trilogía se cierra sin esa frescura original que supo imprimirle el director en las dos primeras partes. Esto no deja de ser sumamente irónico, puesto que la competencia entre DC y Marvel, con la retirada de Singer de los X-Men para dirigir Superman, se trasladó así del campo editorial al de las adaptaciones cinematográficas de personajes fetiche para ambas compañías.

Singer lo tiene claro desde un principio: a pesar de casi dos décadas transcurridas desde la última aventura en los cines del Hombre de Acero, su versión del mismo será claramente continuista sobre todo con los conceptos que quedaron establecidos en la primera y gran película de Donner y en menor medida en su secuela (de la cual éste se iba a hacer cargo asímismo en un principio, antes de que fuera despedido por los Salkind). Para Singer, los dos últimos films protagonizados por Reeve no existen, y centra su proyecto en introducir los elementos evidentes que permiten declararla como una continuación de “Superman II” como le hubiera gustado a Richard Donner, pero que en realidad, seamos francos, es más bien un más que digno “remake” de la mejor película de superhéroes de todos los tiempos, oséase, “Superman, The Movie”.

Con tal fin, Singer recupera para el siglo XXI todos los elementos que hicieron de aquella el punto de referencia imprescindible para cualquier adaptación cinematográfica posterior basada en un cómic de superhéroes. Así, recurre al compositor John Ottman para que escriba una partitura para este “Returns” que aluda inevitablemente a la grandiosa banda sonora (sobre todo el tema principal) creada por John Williams para el film original, la cual se ha convertido en valioso elemento inherente a la leyenda de Superman, sea cual sea el medio en que este se desenvuelva. El trabajo de Ottman se ciñe fielmente a la siempre emotiva y emocionante música de Williams, creando además momentos inéditos y memorables y que por tanto merecen igual relevancia que la sintonía clásica, como cuando un Kal-El regresado de su infructuosa expedición a los restos de Krypton recuerda en la granja de sus padres su infancia en Smalville y ese especial momento en que descubre que, además de dar saltos inimaginales, posee la facultad de mantenerse en el aire, o aquel en que Superman atraviesa las nubes para exponerse a la luz amarilla del sol con el fin de recuperar sus poderes tras haber sido seriamente afectado (y herido) por la kryptonita dispersada por Luthor en el artificial escenario kryptoniano que crea este en pleno océano.

Pero posiblemente la tarea más ardua que se le presenta a Singer, en su afán de que prevalezcan para los nuevos tiempos todo aquello que el film de Donner concedió al personaje, es a la hora de escoger un actor que sustituya con la dignidad y el carisma suficientes al gran Christopher Reeve y que al mismo tiempo aluda de manera inevitable al inmenso legado de este. Finalmente se decide por un joven y desconocido actor de veinticinco años natural de Iowa, Brandon Routh. Independientemente de su calidad interpretativa, el principal aval de Routh para ser el elegido es su extraordinario parecido físico con Christopher Reeve… Es sin duda el actor ideal para Singer; un Superman para las nuevas generaciones que igualmente sirve para aúnar a las viejas, a aquellas que crecieron con los films de Reeve.

Routh desempeña su doble papel de Clark Kent/Superman de manera bastante digna… Las instrucciones de Singer al respecto son bastante claras: la interpretación de Routh debe equilibrarse lo bastante para que el público sea consciente de que está ante una nueva versión del héroe pero que de ninguna manera pretende obviar la trayectoria de aquel que tan inolvidablemente lo encarnó en la etapa anterior… Plenamente marcado por las directrices de la película de Richard Donner y la historia que supo imprimir en ella Mario Puzo, Singer insiste en el tono mesiánico para el personaje, y para ello recalca aún más el lazo afectivo pero artificial que mantiene con su difunto padre biológico Jor-El, un padre que sigue siendo teniendo el rostro de Marlon Brando, aunque quizás el principal acierto del director de “X-men” en este film es el de profundizar en la soledad intrínseca del héroe como único superviviente de su raza y per ende, en su humanidad.

La humanidad de Superman se basa en el hecho fundamental de haberse criado como un joven granjero de Kansas con dos maravillosos padres, pero esta humanidad alcanza su cénit sobre todo en el amor que profesa por Lois Lane… Cuando regresa de su largo periplo, dispuesto a encauzar una nueva etapa en todas sus facetas, Clark/Superman/Kal-El descubre que Lois está prometida y además, es madre… En ese momento, el mundo de un hombre indestructible se destruye irremediablemente. Se encuentra más solo que nunca, y las palabras de su padre kriptoniano (“aunque te has criado como un ser humano, no eres uno de ellos”) horadan implacablemente sus pensamientos, crecen dentro de él, tomando forma y consistencia, y toman un intenso carácter pragmático cuando el Hombre de Acero canaliza sus frustraciones de la mejor manera que sabe: combatiendo el crimen y la delincuencia de manera expeditiva, pero siempre dentro de los valores que le enaltecen como quizás el mejor héroe de todos. La grandeza de un personaje como Superman se mide por sus incontables acciones en beneficio de la humanidad, y en esto incide de manera notoria Singer a lo largo de todo el metraje. Por ello, y volviendo a recurrir al elemento mesiánico, dota al héroe de una humanidad incomensurable -la que siempre ha gozado, por otra parte- cuando este lleva a cabo la muestra más grande de amor, ya sea por Lois como por el resto de los seres humanos, que sólo alguien con una enorme generosidad hacia los demás puede manifestar: el sacrificio.

No obstante las intenciones de Singer sobre “Returns” respecto a dotarla de un evidente cariz continuista de las dos primeras películas de Superman protagonizadas por Reeve, creo que es justo reconocer que, como he indicado más arriba, su película de “Superman” es, además, un velado “remake” de la que dirigiera Richard Donner en 1978. Los paralelismos de “Returns” y “The Movie” son plenamente manifiestos y el director de la primera no se molesta en ocultarlos; antes al contrario: se deleita mostrándolos.

Salvo los momentos finales (donde se incide precisamente más en ese tono continuista), “Returns” es, parte por parte, un fiel reflejo de “The Movie” en sus más destacadas escenas, llegando incluso en el film de Singer a citarse frases idénticas a las que los personajes decían en la película original. Si tomamos por una parte la película de Donner y por otra la de Singer, vemos que la estructura de la de este es mimética a la de aquel, e incluso podríamos resumir ambas del siguiente modo (dudo que el que lea estas líneas no haya visto aún ninguna de las dos películas, pero si es así, le recomiendo que se salte el siguiente párrafo):

-Llegada de Superman a la Tierra, a Smallville/Clark llega (regresa) al Daily Planet y conoce (se reencuentra) con los compañeros del trabajo/Lois se ocupa de importante exclusiva/Se cierne un importante peligro sobre Lois por causa de dicha exclusiva/ Clark sale a la calle y se convierte en Superman/Superman salva a Lois/Tras este primer (re)encuentro, Superman vuelve a ver a Lois y vuela con ella de noche sobre los cielos de Metrópolis/Luthor pone en práctica sus siniestros planes, sustentándolos en la kryptonita hallada en un asteroide caído en Etiopía con el objeto de matar a Superman/La kryptonita afecta poderosamente a Superman/Superman consigue restablecerse y hace acopio de todos sus poderes para detener a Luthor/La cómplice femenina de Luthor, invadida por los remordimientos, juega un papel primordial para que el archienemigo de Superman no se salga con la suya.

Como puede apreciarse, el esquema es idéntico en ambas, y esto es así por lo indicado más arriba: que Singer quería ofrecer en “Returns” su más que particular homenaje al inolvidable film de 1978. Además de poseer el mismo básico armazón, el film de 2006 es una sucesión continua de guiños a aquel, fácilmente reconocibles en quien haya visto la cinta de Donner unas cuantas veces: el absurdo atasco de Clark y Lois en la puerta giratoria del Planet, el asteroide procedente de Krypton caído en Addis Abeba que roban Luthor y sus cómplices del museo de Metrópolis, el titular del primer artículo que Lois escribió sobre Superman, la Fortaleza de la Soledad, amén de los ya comentados: la banda sonora, Marlon Brando… Todo está engarzado eficientemente en “Returns” para recalcar de modo permanente, no ya la influencia, sino el predominio absoluto, tanto visual como narrativo, del film de Donner. Y dicho predominio, como no podría ser de otra manera, no sólo se centra en los aspectos inherentes al héroe, sino a los del villano de la función también.

Kevin Spacey supone una acertada elección a la hora de reanudar la versión de Lex Luthor que iniciara Gene Hackman en las películas precedentes. A pesar de que se percibe cierta intencionalidad (más bien creo que por el actor antes que por el director) para gestar un Luthor más implacable y despiadado que el de Hackman, lo lógico es, dada la tónica general del film, aludir de nuevo a esa interpretación del archienemigo de Superman que tan magistralmente nos concedió el actor de “The French Connection”. Así, Spacey consigue devolvérnoslo a través de ciertos “tics” y frases clave, sobre todo cuando se interrelaciona con otro personaje que de modo ineludible nos retrotrae a un importante secundario del -una vez más- film de Donner, la señorita Teschmacher: la ingenua Kitty Kowalski, interpretada por una forzada Parker Posey y que, como ya sucediera con la sexy asistente del Luthor de Hackman (una imponente Valerie Perrine), la nobleza del Hombre de Acero la cautivará de modo irremediable hasta el punto de -ya comentado en el esquema argumental- provocarle poderosos remordimientos que de modo trascendental afectarán a los propósitos de Luthor.

Curiosa y paradójicamente, esta similitud interpretativa en los actores que encarnan en “Returns” a los roles principales -e incluso física, en el caso de Routh– respecto a aquellos (Hackman y Reeve) que dejaron una huella indeleble en el imaginario colectivo a lo largo de cuatro películas, no se cumple ni de una manera ni de otra con la actriz encargada de dar vida de nuevo a Lois Lane, Kate Bosworth, cuya labor en ningún momento recuerda a la que llevó a cabo Margot Kidder, antes al contrario; la juventud de Bosworth supone todo un hándicap para que aparezca creíble como la intrépida reportera del Planet, y además, madre de un crío pre-adolescente. Cierto es que Routh tampoco parece poseer la madurez necesaria que desde un principio sí supo imprimir Reeve al personaje, ya fuera por su presencia en la pantalla o por su innata calidad, para resultar absolutamente convincente por todo lo que arrastra el argumento de la película de Bryan Singer, pero resulta mejor parado que su partenaire femenino. El físico de Bosworth manifiesta inherentemente candor juvenil y cierta inmadurez, y ello pesa mucho en la interpretación, bastante decente no obstante, de la actriz.

Singer, por tanto, mantiene con soltura en su film los aspectos más emblemáticos de la película de Donner y de su sucesora: la visión aséptica de Krypton, la excepcional banda sonora, las características principales de los personajes, en quienes parece haberse detenido el tiempo, etc., pero asímismo realiza algunos cambios, si no sustanciales, sí ciertamente carismáticos, y quizás el más destacable de los mismos sea el referente a uno de los elementos clave de “Returns”: el uniforme de Superman.

El disfraz sufre una modificación importante respecto al que lució Christopher Reeve: el tono azul del conjunto actual ya no es tan luminoso como aquel; ahora es más apagado, pero continúa mostrando una indudable elegancia, la justa para el uniforme que debe portar un héroe como Superman. Del mismo modo, la capa, uno de los elementos más característicos del traje, ya no es roja, sino que tiende a un tono granate, más oscura, y en ella desaparece el escudo amarillo de la “S” que tanto nos gustaba en la que llevó Reeve.

El escudo del pecho, lo que define en esencia al personaje, sufre una importante variación; aparece el relieve en el mismo, resaltándolo como lo que es, el elemento más importante del conjunto, pero su tamaño disminuye en cuanto al uniforme clásico, lo cual creo que supone todo un error, que se agrava todavía más al ser el cuello del traje ceñido y cerrado, y no abierto, lo que hubiera beneficiado al emblema. Además, el diseño padece de reiteración, dado que la “S” vuelve a aparecer unos centímetros más abajo como hebilla del mítico cinturón amarillo; un detalle futil e innecesario.

Las botas se ven reducidas igualmente; la caña alta y de goma de las de Reeve se ven sustituidas por otras más pequeñas pero más compactas; un complemento éste que acentúa eficientemente el poderoso cariz del que debe gozar Superman.

“Superman Returns” se ve aderezada por un doblaje al castellano digno y eficiente a través del equipo de la imprescindible Sonoblok, contando además éste con la curiosidad de que la voz concedida a Brandon Routh para su doble papel corresponde a la de Guillermo Romero, que ya hizo lo propio con la versión juvenil del héroe cuando tuvimos la ocasión de ver por estos lares la serie de televisión de “Superboy“.

El film de Singer, a pesar de traernos de vuelta a los cines a uno de los más conocidos iconos del cómic, gozó de suerte desigual en taquilla; el tratamiento (netamente evocador, amén de otras cuestiones ya comentadas) concedido por el director al proyecto, al héroe y a su entorno, se alejaba indiscutiblemente de los típicos y superficiales blockbusters veraniegos y palomiteros, y ello redundó negativamente en la recaudación, primero norteamericana y después mundial. El director ofreció el espectáculo justo para centrarse principalmente en los personajes y en la historia, creando una cinta memorable y que el tiempo colocará en el lugar que se merece, pero que en el momento de su estreno no fue lo suficientemente comprendida como para proporcionar a actores y director continuidad en hipotéticas secuelas…

En 2013 se estrenará “Man of Steel”, de Zack Snyder, un director que ha dado buenas muestras de su labor a través de las adaptaciones cinematográficas de “300” y “Watchmen“… Todo indica que estamos ante el gran y definitivo regreso de Superman a la gran pantalla y que se alejará diametralmente de todo lo que imprimió Singer en su particular y nostálgica versión. Confiemos en que, además del colosal espectáculo visual que sin duda nos proporcionará, sea como mínimo tan buena película como “Superman Returns“.

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Acerca de Clayton

Gaditano en el exilio, friki de nacimiento, comiquero desde que tengo uso de razón, cinéfilo desde siempre y adicto de corazón a las series USA.Puedes visitar su blog personal en: thelonefreaker.blogspot.com.es

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