Cómics que deberías leer XI: Miracleman, de Alan Moore

Miracleman #1

Publicado en España por Forum en el año 1990.

En los años cincuenta en Inglaterra había una editorial que publicaba las aventuras del Capitán Marvel (el personaje también conocido como Shazam) y Marvel Junior. Cuando se quedaron sin los derechos de publicación del personaje, se les ocurrió la idea de cambiarles el nombre por Marvelman y Young Marvelman, y crearon historias nuevas a partir de los materiales de reproducción originales. La serie se publicó hasta 1963, año en que fue cancelada.

En los años ochenta, Alan Moore se interesó por el personaje de su infancia, y quiso retomarlo en la nueva revista inglesa Warrior. Dicho y hecho, pero la historia quedó inacabada por el cierre de Warren y la marcha de Moore a los USA

Años después, Eclipse consiguió los derechos del personaje y pidió a Moore que acabara su historia. Para evitar los posibles problemas legales con Marvel, volvieron a cambiarle el nombre, llamándole Miracleman. Pasaron unos siete años, por lo que los autores y el brusco cambio de estilo, se nota a mitad de la serie, lo que se llama el libro tercero.

La historia nos sitúa con Mike Moran, un cuarentón con una vida mediocre. Tiene pesadillas sobre hombres voladores que se encuentran en medio de una explosión nuclear. Su mujer, Liz, es la que aporta un sueldo fijo a la casa mientras él busca trabajos como periodista freelance. Durante uno de esos trabajitos que le salen, en una planta nuclear, unos terroristas asaltan el complejo y Mike se desmaya. Cuando intentan deshacerse de él, Mike despierta y recuerda la palabra que hace que se trasforme en Miracleman, un superhéroe de la era atómica que lleva desaparecido desde 1963.  La palabra es… KIMOTA!

Tras este arranque, algo tonto (basta ver la reacción de Liz, su esposa, cuando le cuenta lo sucedido) Moore se dedica a dotar de sentido a algo que, en ocasiones, puede parecer ridículo, que una simple palabra te pueda convertir en casi un dios. Tomando un personaje sin profundidad ni sentido, Moore explora todo lo que, años más tarde, desarrollaría en Watchmen, el sentido de la existencia de seres más allá de los humanos corrientes, y sus reacciones ante seres inferiores. Además, lo hace de una manera muy adulta. En el cómic hay sangre, hay sexo, hay violenta, nunca gratuita, sino justificada por la propia historia, violaciones e incluso un parto en directo, que creó alguna polémica en Estados Unidos.

Todo quedará explicado, de forma coherente y con un final abierto a la posibilidad de nuevas continuaciones. De hecho, Neil Gaiman escribió una continuación, pero es un cómic que nunca se ha publicado por aquí, por un tema tan complicado como su origen, la propiedad de derechos del personaje.

En cuanto a los autores, pues se nota que pasaron muchos años entre ellos, y hay una calidad desigual. El primero fue Garry Leach, que dio a Miracleman ese aire de super-hombre ario, Alan Davis, siempre es sinónimo de calidad, y aquí no es una excepción, Chuck Beckum, creo que el peor de ellos, y eso que dibuja cabezas cortadas y dedos arrancados, Rick Veitch, suyo es el número del parto, y John Totleben, genial en los números finales. Pero esta es una serie en la que el guionista eclipsa a todo lo que se le ponga por delante.

En fin es totalmente recomendable, lástima que casi sea imposible una edición es España, por el tema de los derechos. Esperemos que se solucionen y puedan editarse, tanto esta como la parte de Neil Gaiman. Realmente es un material imprescindible, pues aquí vemos a Alan Moore desarrollar su talento.

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"Cuando empezé con esto de los superhéroes, creí que sería una moda pasajera, que dentro de 10 o 20 años nadie los recordaría. Como pude estar tan equivocado" Stan Lee Tras The Avengers, queremos Stan Lee The Movie ¡YA!

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